sábado, 8 de septiembre de 2007

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Después de haber consultado con mi familia sobre los pros y los contras, de regresar a trabajar en forma continua, de olvidar el vivir mi vida a cambio del deber, me decidí a aceptar, tal vez no por un afán de notoriedad, no por un motivo de trascendencia, sino por participar, por un estar ahí en el momento mismo de tomar las decisiones, por una sensación de poder, de destacar en un mundo donde ya nadie destaca, en un mundo depredado por el propio hombre.

Tenía mis duda por la calidad moral de Don Ismael para imprimir un sentido humanista a este proyecto, ya que estaba cierto que a él sólo le interesaba cumplir con su cometido, por un afán de poder y de riqueza; siempre lo había dicho a él no le importaba el bien o el mal sino sólo sus resultados, todo lo que fuera provechoso para él era bienvenido.

Siempre había sido egoísta y ruin, nunca daba paso sin huarache, a él sólo le importaba el fin sin importar la calidad de los medios que utilizara “el fin justifica los medios” solía decir.

Estaba consciente , por otra parte, que me estaba utilizando como un medio para lograr su cometido; con mi ayuda, podía él despreocuparse por ciertos aspectos medulares del proyecto, podía dejar bajo mi dirección la coordinación de cientos de especialistas que estarían deseosos de participar, así como de la revisión de las propuestas recibidas.

Necesitaríamos convocar a mesas redondas, conferencias, foros de consulta popular, reuniones técnicas con especialistas en todas las ramas del conocimiento: arquitectos, ingenieros, tipógrafos, oceanógrafos, médicos, físicos, biólogos, abogados, filósofos, sociólogos, personas especialistas en bioética, neurobiología, historicistas, humanistas, educadores, materialistas, politólogos, científicos, geólogos, psicólogos, terapeutas, escritores, artistas, y muchos, muchos mas.

Yo sabía muy bien que a los dirigentes mundiales poco o nada les importa el aspecto humanitario, aborrecen la pluralidad, sólo les interesa el orden y la estabilidad, el crecimiento económico, el reconocimiento internacional, la notoriedad.

Si les preguntáramos ¿En este proyecto que es más importante el individuo en particular, la humanidad, o el salvaguardar al mundo, al país, al entorno, a la ecología, seguramente repondrían, como buenos políticos:

Nuestro país esta consciente de las necesidades de nuestros conciudadanos, lucharemos por un mundo mejor, realizaremos nuestro mejor esfuerzo para acabar con la desigualdad entre los hombres, moderaremos la opulencia y trataremos de acabar con la pobreza, para estar a la altura de los países mas industrializados del mundo, por ello es necesario realizar nuestro mejor esfuerzo, para poder vivir en armonía, daremos al futuro la mas cordial bienvenida porque estaremos preparados para ello..., Demagogia, populismo, retórica, intereses creados, habría que seguir las reglas del juego, escritas y no escritas, para poder salvaguardar los intereses de los que toman las decisiones, tarea difícil, imposible de lograr, pero alguien tendrá que hacerlo.

Lo bueno es que ahora, los consensos se basan en procesos mas democráticos, que garantizan el común acuerdo entre los miembros de una sociedad moderna, formada en forma cada vez mas multicultural.

Ahora, a los miembros de una sociedad pluralista, a la par que les interesa que se respeten sus derechos fundamentales, les interesa verse protegidos por principios de solidaridad y de seguridad social, aun para los extraños que ingresen dentro de sus fronteras. La inmigración es un fenómeno global, se le sigue atacando, pero cuando ya no hay nada que hacer, se requieren consensos, a fin de lograr una fuerza integradora.

Los ámbitos de acción del ciudadano son cada vez más amplios, por ello requiere de mayores protecciones que garanticen su intimidad, así como el del campo de acción en el que éste se desenvuelve. El ciudadano ahora interactúa por la Internet, es decir, sus comunicaciones ahora son generadas electrónicamente, por lo que resulta de particular importancia protegerlas.

A los individuos posmodernos poco o nada les importa que sus lideres les prometan beneficios, si éstos no les reducen la incertidumbre o les reditúan beneficios.

Lo anterior quiere decir que, ahora los ciudadanos requieren pruebas claras del buen funcionamiento del Estado.

Una sociedad sin principios morales esta destinada a la violencia, somos libres por naturaleza y eso es lo que nos permite actuar sin ataduras, podemos ser buenos pero también podemos ser malos, podemos acatar la ley, pero también podemos desobedecerla, teniendo que acatar las consecuencias, porque somos responsables de nuestros actos.

Habría que luchar con formas de pensar diferentes, con valores diversos, para algunos la pena de muerte les parece un logro, a otros, sin embargo, les parece algo cruel e inhumano, algo que debería de desaparecer.

En el aborto se puede estar de acuerdo o no, sin embargo existe y miles y miles de mujeres mueren diariamente en la clandestinidad, por falta de su permisión, o de regulación adecuada.

La mayoría de los valores universales no se cumplen. ¿Qué pensara Don Ismael con cuestiones como la pena de muerte y el mandamiento “no mataras”? Llevarlo hasta sus ultimas consecuencias, implicaría eliminar la pena de muerte de nuestra legislación penal, abolirla en aquellos países y Estados en donde se aplica; sería condenar la guerra, el asesinato, el homicidio, el suicidio, la eutanasia, el aborto.

Tenemos que poner nuestro mejor esfuerzo para conciliar la panacea de los derechos universales -como los del hombre- con los intereses políticos, los intereses de clase, tenemos que lograr alianzas, que cada quien ceda un poco a cambio de algo, derribar los intereses creados.

Necesitamos un tipo de educación diferente, nuevas formas de equilibrio y de adaptación que nos hagan mas resistente al cambio, ahora existen serios estudios en relación al riesgo, la ambivalencia, la contingencia, la inseguridad, se ensayan medidas como “cero tolerancia” “combate frontal a la impunidad y a la corrupción” “cruzadas contra la delincuencia” “teletones para ayudas sociales”grupos de ayuda a neuróticos anónimos”

.No pretendo con mi aceptación al proyecto y en mi conversión al humanismo, hacer de éste una ideología universal, tampoco pretendo rescatar sus principios, o vanagloriar sus valores, sólo quiero, y espero que se me entienda, desarrollar, desenterrar aquellos valores que puedan resultar necesarios para enfrentar el futuro incierto que se presenta.

Deseo rescatar la belleza: rescatar los monumentos, las obras de arte, el legado histórico; rescatar el mar, el agua, la claridad del cielo, los ríos, el paisaje, las veredas, los bosques; deseo rescatar la vida, las aves, los animales, las plantas, las flores, al hombre.

Deseo rescatar la alegría: las sonrisas, la tranquilidad, la inocencia de los niños, la satisfacción de vivir, el esparcimiento, la tranquilidad.

Deseo rescatar al amor: rescatar el compartirse el uno al otro, el saberse querido, el amar al prójimo, desear el bien; deseo rescatar a la verdad, enseñar a que se le aprecie; recatar la bondad inmanente en nuestros corazones.

Y si todo ello no es posible, enseñar a tener el coraje suficiente para lograrlo, enseñar que no basta con el coraje de uno sólo para lograrlo, no somos redentores del mundo, tampoco sus salvadores, pero si somos sus depositarios, el mundo nos fue entregado para vivir en el, no para destruirlo.

Creerse ser el salvador es creerse ser Dios, y ese no es el caso, el azar nos pone en este camino, y yo simplemente deseo hacer lo que me dicta la razón, más no el corazón, eso mismo decía Blas Pascal, el corazón tiene razones que la razón desconoce.

Por ello, estoy tratando de encontrar un equilibrio entre los fines mezquinos de Don Ismael, y de los que tienen en sus manos la conducción de nuestras formas de vida.

Tal vez mucho tiempo me sentí que era una persona ordinaria, sin darme cuenta que cualquier momento era bueno para cambiar, démonos esa oportunidad, empecemos a ser extraordinarios, porque nadie nos ayudara a serlo, sólo nosotros mismos, y este es un buen comienzo.

Mi vida esta adquiriendo sentido a partir de la realización de este proyecto.

¿Pero hay una cuestión que me mueve a quizás no aceptar:

?El saber que este proyecto servirá, para los detentadores del poder, para el poder hegemónico dominante, para los que tienen recursos y el control sobre las masas y ejércitos, en lugar de servir a los desposeídos, de servir para aliviar, aunque sea en parte, a la terrorífica miseria que se vive a nivel mundial, junto con la deforestación y en general el aniquilamiento ecológico y planetario.

Por otra parte, es del conocimiento público que toda idea de progreso, esconde un proceso de universalidad del mundo occidental, sumados, desde luego, intereses de dominación y de poder

Como luchar, siendo marioneta, como luchar sí nuestros ruegos no serán escuchados, sí éstos serán utilizados para ir en contra de la llamada Ética de la Liberación.

Y si acaso acepto el proyecto éste estará enfocado a los desposeídos, a los miserables, a los infantes, a los ancianos, a las viudas, a los huérfanos, a los campesinos, obreros, desempleados, enfermos, braceros, estará en contra del racismo y de la desigualdad.

Estará enfocado a rescatar la naturaleza del hombre, sus derechos naturales, los derechos que todo ser humano tiene por el simple hecho de haber nacido; tratare entonces de apartar las concepciones históricas, materialistas y deterministas que hacen que el hombre no tenga naturaleza sino simplemente historia, porque si no, toda referencia a la universalización de los derechos fundamentales del ser humano, serán entonces pura demagogia.

¿Una meta ambiciosa?

Bien se podría decir, pero la verdad es un darse cuenta cual es la valía de uno en el mundo.

¿Cuánto valemos en un mundo antagónico, contingente, plural, inquieto, en constante ebullición, en un mundo siempre dormido, pero atento a engullir, atento a recompensarte o a castigarte, sí es que no sigues sus reglas?

¿Cuánto valemos aun siendo conocedores del mundo, viajeros incansables, hábiles, calculadores, fríos, cerebrales, altamente racionales, conciliadores, vigilantes, ascéticos, trabajadores infatigables, amables, y con inmensas ganas de vivir?

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