sábado, 8 de septiembre de 2007

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Utilizando de pretexto a la lluvia, decidí no regresar al trabajo y visitar a mí queridísima amiga Alicia Chantal, hacía tiempo que no la veía, pero sabía de ella por nuestras constantes y terapéuticas conversaciones telefónicas. Llegué a su casa, una majestuosa residencia tipo porfiriano, engalanada con nada discretos motivos franceses.

Después de recibirme el ama de llaves, me dispuse a tomar un suculento aperitivo, de esos que lo hacen a uno entrar en calor, no había dado sino dos sorbos a mi bebida, cuando ya tenía enfrente a la señora de la casa

-¿Qué no me serviste un trago? -Me dijo, con su atrayente voz.

-¿Que te trae por aquí? -Inquirió.

-Nada, pues me encontraba cerca de aquí, empezó a llover, y ya vez, la casualidad o el destino hicieron que tuviera yo la fortuna de poder ver que cada día estás mejor.

-No te estés burlando de mí, -reclamó.

-Pero si no me estoy burlando de ti, -le conteste, Simplemente te estoy diciendo una verdad que de sobra sabes.

Alicia, por cierto, era una mujer en verdad encantadora, sin hablar de su belleza, parecía una diva.

Antes de que pudiera yo seguir pensando, que por cierto le agradezco, porque a punto estaba yo de insinuármele, me dijo:

-En verdad, no sé lo que esta pasando, siento como si todo lo que hago no funcionara, me muestro cariñosa, trato de no gritar y mostrar mi carácter, que por cierto tu conoces muy bien…, pero nada funciona, siento como si él ya no me amara, me siento desplazada por sus problemas, problemas, ¡bah! siempre los hemos tenido, ¿qué no se dará cuenta que siempre van a existir los malditos problemas? Me están matando, a veces lo llamo y él ni siquiera me contesta, se perdió todo el romanticismo que existía, ¿Será acaso que dejó de amarme? No eso no puede ser, me estoy imaginando cosas. Tú que piensas, se dirigió a mí. Yo…, Sabes a veces pienso que soy yo la que debo tomar la iniciativa, pero no sé si debo abandonarlo, o de plano debemos separarnos. Me siento muy confundida. Pero vamos, dime algo, yo sé que tal vez te aburro porque siempre te estoy diciendo lo mismo, pero vamos tú eres mi amigo y sabes de mi vida más que mi propio esposo, me refiero por supuesto a mis inseguridades, mis frustraciones, a todo el vacío existencial que siento. Son casi diez años de casados y me siento muy sola, me siento desplazada por sus problemas, como si nunca los hubiera tenido…,
-murmuró. ¿Que debo hacer? Acaso seguir estando callada, porque cada que le reclamo o le insinuó que no me siento parte de sus problemas, que quiero participar, que quiero ayudarle, él se limita a responder que no es necesario, que él puede resolverlos solo, que nunca ha necesitado la ayuda de nadie.

-Sabes cual es el verdadero problema, -me siguió diciendo con una voz muy calculadora- creo que lo que está pasando, es que tal vez el inseguro sea él, a veces me dice que se siente vulnerable, que ha sido muy difícil para él haber llegado a la posición en la que se encuentra, pero poco después se vuelve frío y parece negarlo…

No sé si deba interrumpir esta auto terapia, pero me están dando unas ganas terribles de ir al baño, después de todo, sus problemas los conocía muy bien, pero siempre me dejaba desconcertado por su muy particular forma de ver las cosas, yo sé que ella era una muy buena Psiquiatra, pero a veces es muy difícil estar del lado del diván, es como estar compitiendo con nuestra propia locura. Yo sé que mucha de la culpa es de ella misma, pero ella parece no darse cuenta, parece no aceptarlo, después de todo las mujeres son de Venus, los hombres son de Marte.

Cuando regresé del baño, alcance a oír…

-Lo quiero demasiado y eso hace mucho muy difícil que yo vaya a abandonarlo. ¡Maldición! Ahora parece que la vulnerable soy yo. ¿Sabes qué? mi queridísimo amigo. Sigo enamorada, esa es mi maldita verdad, el amor sigue ocupando una de las partes más importantes de mi vida, y aunque él parezca distanciado, yo sé que me sigue amando…, y eso, eso no se puede ocultar. Es como la intimidad que mantenemos tú y yo, me dijo. Me sentí un poco desconcertado, y quise que esa intimidad de la que hablaba fuera verdad…, -ella continuó diciendo- Tú sí me valoras, tu me demuestras tu amistad sin frivolidades, mantenemos nuestra amistad sin más motivación que la amistad misma, no tenemos intereses que perseguir ni recompensas que buscar, no estamos atados por ningún contrato matrimonial, tú sí me comprendes…, -¡Ahora resulta que resulte ser mejor psiquiatra que ella!

-Mi querida Alicia -la interrumpí- no espérate -me contestó- aún no he terminado, déjame decirte algo que ignoras-. La cosa sé esta poniendo interesante, pensé. Quizás me cuente algo de su intimidad muy íntima.

-Yo sé que las relaciones matrimoniales, -siguió diciendo- son muy duras de vivir pero, -recalcó-. Son mucho muy gratificantes, tienes muchas recompensas, a veces quisiera haberme casado como en el siglo pasado, en donde no había compromisos ni fuerzas externas que se vincularan al matrimonio, la mujer se dedicaba a su hogar y sus hijos y el hombre de la casa trabajaba, ahora no es así, mi querido amigo, la modernidad acaba imponiéndose, ahora las relaciones son tensas, las mujeres son ahora las que mandan, son las que imponen sus decisiones, y al marido no le queda otra que obedecer o acostumbrarse, y si no lo hacen, es la mujer la que abandona y deja, la que se divorcia, y busca relaciones mejores, la mujer va en busca del amor, por eso es que cuando una mujer sigue amando, sigue intentando y sigue dándolo todo


-Yo por ejemplo, siempre estoy dispuesta a entregarlo todo, lo único que pido es reciprocidad, ¿Oh es que acaso no debo esperarla?

-Mira lo que le escribí ayer:


¡¡¡HOLA!!!Cuando te levantabas esta mañana te observaba y esperaba que me hablaras, aunque fuera unas cuantas palabras, preguntando mi opinión y agradeciéndome por algo bueno que te haya sucedido ayer.Pero noté que estabas muy ocupado buscando la ropa adecuada para ir la trabajo e ir a la escuela. Seguí esperando de nuevo, supe que habría unos cuantos minutos para que te detuvieras "hola" pero estabas demasiado ocupado.Te observe mientras ibas rumbo al trabajo y a la escuela y esperé pacientemente todo el día pero con todas tus actividades, supongo que estabas demasiado ocupado para decirme algo.Pero está bien, aun queda mucho tiempo. Después encendiste el televisor, esperé pacientemente mientras veías la televisión aunque no fuera ninguno de tus programas favoritos, después cenaste, y nuevamente te olvidaste de hablar conmigo.Llegó la hora de dormir y nada. Creo que ya estabas muy cansado, después de decirle buenas noches a tu familia, caíste en tu cama y casi de inmediato te dormiste. No hay problema, porque quizás no te das cuenta de que siempre estoy ahí para ti.Tengo más paciencia de la que te imaginas, también quisiera enseñarte como tener paciencia para con otros.Te amo tanto que espero todos los días por una oración, un pensamiento o un poco de gratitud de tu oración.Bueno, te has levantado de nuevo y otra vez esperé sin nada más que mi amor por ti, esperando que el día de hoy me dediques un poco de tiempo.¡¡¡Qué tengas un buen día!!!

-Sabes que, y de eso no había reparado, tal vez lo que esté pasando es que…, no, no puede ser…, olvídalo. Sin embargo…, no, no tampoco, ya estoy pensando cosas que no pueden ser.

-Vamos a pasar a otro tema, porque yo sé que te estoy aburriendo.

-¿Tú que piensas de la intimidad? Pregunto Alicia… , La cosa se esta poniendo buena, pensé, me froté las manos y hasta sentí que me empezaban a sudar, sentí un ligero calor dentro de mí y una ansiedad se apoderaba de mi alma, no es que yo sea un mal pensado o un degenerado, sobre todo tratándose de una mujer tan atractiva, como lo era Alicia, lo que pasaba es que esas cosas de la intimidad, bueno, lo hace a uno sentirse de un modo raro ¡Que no!

La intimidad, trate de decirle, pero ella me interrumpió con su mano y me dijo: -no espérate tengo algo más que decir, la intimidad es algo muy preciado, todos la tenemos y en algún momento de la vida la entregamos, no medimos consecuencias, ni esperamos nada a cambio, es algo que se da, algo que no se piensa, que no se conviene, por ejemplo nuestra amistad, mira yo pienso que de nosotros lo importante es que no esperamos nada a cambio, nos entregamos, sin que nada nos obligue a hacerlo, nos contamos nuestras confidencias porque nos sentimos seguros de nuestra lealtad, nuestros sin sentido cobran sentido cuando nos confiamos nuestros problemas, sabes, la respuesta estriba en que nosotros nos confiamos nuestros problemas y tratamos de encontrarle alguna solución; en la pareja, esa capacidad de comunicación se va perdiendo, y ya no se resuelven los problemas de común acuerdo, ahora los problemas son mutuos y cada quien los va resolviendo sin la ayuda del otro, y cuando eso no pasa cuando uno no resolvió la parte que le toca, viene el conflicto y se va debilitando la confianza en nuestra pareja, sobre todo si se piensa que los problemas matrimoniales siempre son recurrentes, siempre son los hijos, problemas relacionados con la casa, el dinero, los gastos, cada cual juega su rol, y tenemos la expectativa de que nuestra pareja lo cumpla, pero qué pasa si no se cumple con ese rol, pues que deviene en desconfianza y la desconfianza mata toda clase de sentimiento.

-A veces el rompimiento de la intimidad va degenerando y volviéndose cada vez degradante, ello sucede cuando, repito, la confianza se pierde no una sino varias veces, si tu esposo es, por ejemplo, un borracho social, de esos que abundan y que no pueden controlar ni aceptar su alcoholismo, porque piensan que no lo padecen, y a ti te disgusta que lo sea, vamos, llega el momento en que te armas de valor y se lo dices, sobre todo, y eso es lo malo, lo haces cuando te encuentras disgustada por algo y aprovechas para, entre otras cosas, decirle, que no estás contenta con ese aspecto de su vida, que te disgusta que tome, porque se convierte en el “bufoncito de la fiestecita”. Si el lo acepta y promete no volverlo a hacer, o al menos a tratar de controlarse en su forma de beber, ¿Qué pasa, cuando tu esposo o tu esposa lo vuelven a hacer, es decir vuelven a beber hasta no saber lo que hacen? Pues que se va perdiendo la confianza, la cual degenera en pérdida de la comunicación, y la persona deja de interesarse en la otra, tal vez no en el aspecto sentimental o amoroso, pero sí en el sentido comunicacional. La persona o la pareja deja de interesarse en los problemas de la otra, se juega con la rutina, y se sobrevive de manera mecánica, y es cuando pensamos que el matrimonio ya no funciona, que se acabo el amor, que hay que salir de la rutina y que quizás debamos encontrar nuevas experiencias, encontrar gente nueva. Ya vez querido amigo, como va degenerando la perdida de confianza, el rompimiento de la intimidad, la falta de comunicación, hasta hacer que se confundan con la relación misma, entonces se entablan discusiones, se profieren insultos, se llega inclusive, hasta los golpes, las injurias y las lesiones. ¡Qué degradante!

-Lo mejor que podemos hacer es conocernos a nosotros mismos -no somos lo que somos, sino lo que hacemos- creemos conocer a tu pareja cuando en realidad no te conoces ni a tí mismo.

-O a ver dime ¿Tú te conoces a tí mismo?

-Híjole, no espérate, creo que ya estoy filosofando, debe ser toda esta bebida que me estas dando, tu nada mas escuchando, pero bien que té estas acabando la botella y de paso me estás emborrachando a mi, creo que ya me has servido como cuatro copas.

-¡Conócete a tí mismo!

-¡Yo sólo sé que no sé nada!

Qué profundo, cuánta historia, cuánta verdad encierran esas palabras.

La verdad es que yo me he quedado callado a propósito, porque aparte de que me gusta escuchar a mi interlocutora, me gusta verla, en su papel de mujer afligida, mujer sufrida que todo lo tiene, pero que no tiene nada.

Cuántas paradojas tiene la vida. El pobre quiere ser rico, la fea quiere ser bella, la gorda quiere ser flaca y la mujer soltera quiere estar casada.

Esperemos que no se le cumpla a mí adorada Alicia Chantal su intención de volver a ser libre, porque entonces sí no sé lo que va a pasar, que en lugar de tener mi oportunidad de oro de tenerla libre, para ver si yo, pues con un poquito de suerte, me convierto en el…, no, estoy soñando, porque si eso sucede lo que en realidad va a pasar es que esta mujer se va a pasar la vida contándome su fracaso y su desventura, mejor no seamos egoístas y vamos a ayudarle a que al menos sea feliz.

-Mi querida Alicia, disculpa que te interrumpa, yo en verdad creo que…, te estas emborrachando y si eso pasa, pues me vas a tener que disculpar, pero yo, mira, no mejor sabes que…, no inventes…, creo que el que se esta emborrachando es otro, no la verdad es que cada vez que te tengo cerca hasta las palabras se me olvidan, no es cierto, mira, volviendo a lo de “Conócete a tí mismo” creo que tienes razón, pero, ¿Quién se conoce a sí mismo? Yo creo que nadie, así que mejor no nos conozcamos sino mejor intentémoslo. ¿No te parece?

-Mira amigo, el sentido de identidad que es a lo que se refiere el conócete a tí mismo, no es otra cosa que el esfuerzo que realiza cualquier ser humano para construir su destino, esa reflexividad de la que estamos provistos para indagar nuestro andar. Nosotros no somos, sino que somos por lo que hacemos, construimos nuestro presente y reconstruimos nuestro pasado, se oye muy fácil, pero es muy difícil de lograr, pero sabes lo que es más difícil, el darnos cuenta de lo que hacemos y de lo que hicimos. En verdad te digo, aquellos que logran darse cuenta a tiempo de que han errado en la construcción de su destino y que logran darse cuenta a tiempo, de que todavía les queda tiempo para reconstruir, esos mi amigo, son los que probablemente se conozcan a sí mismos.

-Déjame contarte una historia:

-Figúrate que hubo un tiempo en donde los hombres se conocían a sí mismos:

-Vivían en comunidad, se conocían y se compartían, no existía la propiedad privada, conocían sus vicios y sus virtudes, se ayudaban y se protegían, parecía reinar la calma, el orden y la estabilidad, sus decisiones se votaban como en el Ágora, pero tan pronto brotaba un desacuerdo, éste tenía que ser apagado con autoridad. Así, bastaba rascar un poco para que aflorara el desacuerdo, para que se desconocieran a sí mismos. Su bestialidad aumentó, y el avance cultural los arruinó. Aparecío el disimuló, los hombres aprendieron a comportarse de acuerdo a sus debilidades, la naturaleza les otorgó mil caras que llevaban como máscaras, usando cada cual según la circunstancia. Cada uno se guardó con disimuló el conocimiento del otro, el saber es poder, aprendieron, por eso no se delataban, sino se guardaban los secretos, el silencio es oro, sabían, y aunque se conocían a sí mismos, aprendieron a usarlo como técnica, como poder contra el otro, era una tecnocracia.

-¡Interesante no!

-¡Té quedo el saco, mi querido amigo!

-¿Espero que el conocer de mi vida y de mi intimidad, no me salga contraproducente, y alguna vez lo utilices en mi contra? Me interrogo.

-Que perspicaz e inteligente eres Alicia, muchos te lo habrán dicho y por supuesto, que aunque no te lo digan, lo sabes de sobremanera. Por lo que a la vez te pregunto:

-¿Qué no será que querrás sacar ventaja, ó alguna clase de provecho al estarme contando de tus intimidades? Transcurrieron unos segundos sin que ninguno de los dos emitiera él más mínimo sonido, mirándonos a los ojos, tratando de descubrir algo que nos delatase, pero no pasó nada…, los dos sabíamos que el silencio era oro.

Pasados otros segundos, los dos al unísono, soltamos a reír en forma frenética

-¡Somos tal para cual! -Aseveró Alicia.

Mira Alicia, -le dije -no es que a mí me guste meterme en vidas ajenas, lo que pasa es que tal vez sea una cualidad innata, un buen olfato para percibir diferencias sociales, no me interesa, por otra parte, enterarme de problemas ajenos, que por otra parte y con eso estarás de acuerdo conmigo, siempre son los mismos y con los mismos orígenes: Odio, pasión, amor, desamor, desconfianza, patologías sociales, tampoco me interesa el triunfo del bien sobre el mal o viceversa, sino más bien la lógica social, el aspecto humano y su evolución, las reglas del juego, no me interesa, por ejemplo, la frustración o la insatisfacción de una relación matrimonial, sino más bien a donde conduce esa insatisfacción, no de donde deviene, sino a donde conduce, a dónde se dirige y en dónde están sus límites.

-Los poderosos tienen libertad, por eso hay que ponerles límites y estar pendientes del ataque y su defensa, pendientes del contraataque, con el que se desenvuelven las pasiones humanas.

-Hay que tener paciencia, paciencia como virtud que descubre los signos de debilidad y que no eclipsa la inteligencia.

-Mira Alicia déjame decirte algo, -no lo tomes como algo personal, sino como un comentario de alguien que te quiere; el divorcio es un fenómeno que es visto con malos ojos por la sociedad en general, es rechazado aunque legalmente se permite, y qué bueno que sea así, imagínate vivir atado a alguien por siempre; es lógico que el divorcio te produzca angustia y una sensación de inseguridad, esas son precisamente sus consecuencias, pero paradójicamente también puede producirte seguridad y sensación de nuevas oportunidades.

-¿Por qué alguien, como los famosos puede casarse y divorciarse seis, siete, ocho o más veces? Eso es algo que no entiendo.

-Hablar de los hijos, eso es un problema aparte, sin lugar a dudas son a quienes más perjudica una separación.

-¿Sabes cuando una separación es en verdad dolorosa?

-Cuando uno de los dos todavía sigue involucrado emocionalmente con el otro.

-En esas circunstancias resulta difícil poder emprender una nueva vida, no vemos las oportunidades que un rompimiento puede traer, sino vemos sus desventajas, sus problemas, el desmoronamiento de la felicidad de los hijos y nuestra propia seguridad y felicidad destruida.

-Yo lo que aconsejaría sería el entablar un diálogo diferente con tu pareja, afrontar el problema, enfrentarlo con responsabilidad. ¿Acaso sólo sea un malentendido, o algo pasajero?

-Así como se necesita coraje para divorciarse, así se necesita para poder enfrentarlo y poder salvarlo.

-La vida sólo se vive una vez, yo creo que vale la pena intentarlo, sobre todo después de oírte decir que todavía lo quieres y de que estás segura de que él te sigue amando.

-El método inductivo puede ayudarte en estos momentos, el verte de forma introspectiva, el poder verte por dentro puede ayudarte a encontrarte, tu sentido de identidad parece encontrarse extraviado, tu autoestima parece no estar funcionando en forma adecuada.

-¿Dónde se encuentra tu confianza en estos momentos?

-¿Dónde esta tu sentido de fe?

-Es imperativo que los recuperes, en estos momentos la vida parece no tener sentido, te está debilitando al grado de perder la confianza hasta en ti misma, recuerda que no es necesario estar en control sobre alguien para tenerle confianza, puede encontrarse lejos de tus ojos y poder tener credibilidad, seguir siendo fiable.

-También resulta imperativo poder ver hacía atrás, para ver si no ocurrió algo que te haya hecho perder la confianza en tu pareja, debes recordar qué fue ese algo, debes de poder platicarlo con tu pareja, pueden ser sólo figuraciones tuyas; el mundo moderno es contingente, esta lleno de inseguridades y de riesgos, de sistemas abstractos que pueden volverte insegura, recuerda que el confiar en alguien no siempre es el resultado de una decisión adoptada concientemente.

-En fin, en mi opinión tienes dos caminos a seguir:

-Recuperar la confianza, recurriendo inductivamente a toda tu experiencia, con el objetivo de descubrir qué fue aquello que te hizo perderla, o bien;

-Recurrir a las formas esotéricas del conocimiento, puedes consultar las cartas, al Tarot, o consultar a un vidente, suelen funcionar.

-Y no estoy bromeando, ¡eh!

-Te me estás volviendo loco, -me dijo Alicia.

-El desencantamiento de las imágenes míticas del mundo, concluyó hace muchos años. El programa del Iluminismo, consistía en liberar al mundo de la magia, se proponía mediante el conocimiento científico, disolver los mitos, ¿recuerdas?

-Estamos en una época moderna en donde el posmodernismo hace también muchos años hizo su aparición, los mitos y la magia han terminado.

-No lo sé, confronté a Alicia.

-Mira incluso Castaneda y Edgar Morin lo resaltan, lo han experimentado, existen fuerzas sobrenaturales que nos asisten. Yo por ejemplo, no las negaría, y en el último de los casos si hay algo en el mundo que me haga recobrar la confianza, así sea la magia , bienvenida sea en este mundo sin sentido, lleno de intrigas, de inseguridades, de poder, de riesgo, de aniquilamiento masivo.

-Este es el porque también se esta dando un fenómeno de un re-encantamiento del mundo mágico-religioso. Existe una reinvención de muchas tradiciones olvidadas, que traten de dar sentido a este mundo desbocado.

-Por otra parte, Ulrich Beck, dice que, el “siglo XX no ha sido pobre en catástrofes históricas: dos guerras mundiales, Auschwitz, Nagasaki, luego Harrisburh y Bhopal, Chernobil, los conflictos del Persico, Malvinas, Iran, Irak, Israel, Palestina, Libano..., se puede dejar afuera la miseria, pero no los peligros de la era atómica.” Estas son palabras y acontecimientos que nos deberían hacer reflexionar, nosotros nos encontramos aquí hablando de nuestros problemas, no sé si seamos egoístas, lo que sí sé es que somos parte de un engranaje, como el todo y las partes, partes de un gran reloj, que no funcionaría si una de sus partes no funcionara de forma correcta. Eso somos, somos partes minúsculas de un todo, partes que un día dejarán de existir, al menos en este mundo.

-Sí Alicia, un día dejaremos de existir, nuestros órganos vitales dejarán de funcionar, estaremos muertos, por esta razón, que simplemente parece pasar desapercibida y estar perdida en nuestro inconsciente, debemos de tratar de ser felices, de aprovechar esta oportunidad que se nos presenta, estamos vivos, y eso ya es un logro, el día dura más que la semana, por eso vivamos este día como si fuera el último de nuestra existencia

-Y si para ello nos ayuda el conocimiento técnico o el espiritual, pues bienvenido sea. Karl Popper, siempre estuvo en busca de un mundo mejor, imitémoslo, ¿No crees?-Oye no te parece que ya es muy tarde, dejemos todo esto para después, pero antes, quiero que oigas esto:

CON EL TIEMPO- Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado...- Con el tiempo... te das cuenta que casarse solo porque "ya me urge" es una clara advertencia de que tu matrimonio será un fracaso...- Con el tiempo comprendes que solo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas...- Con el tiempo te das cuenta de que si estas al lado de esa persona solo por acompañar tu soledad irremediablemente acabaras no deseando volver a verla...- Con el tiempo te das cuenta de que los amigos verdaderos valen mucho mas que cualquier cantidad de dinero...- Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se vera rodeado solo de amistades falsas...- Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida...- Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es solo de almas grandes...- Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual...- Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir...- Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona, es irrepetible...- Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado...- Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana, es demasiado incierto para hacer planes...- Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionara que al final no sean como las esperabas...- Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante...- Con el tiempo veras que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado...- Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo... ante una tumba..., ya no tiene ningún sentido...

*

No pasaron muchos días, en donde Alicia ya me estaba llamando. La notaba angustiada, insegura, por lo que no podía permitirme el lujo de que descargara en mí todas sus inseguridades. Que cómodo tener a alguien cerca, ¡no! Así que no lo permití.

Seguimos hablando constantemente, dejamos que el tiempo decidiera por nosotros. ¡El tiempo es un buen consejero! Al menos eso dicen. Lo que yo creo es que nos da tiempo a reflexionar, para que no tomemos decisiones de las que podamos arrepentirnos.

Cuando volvimos a hablar y sentí que era el momento decisivo le dije: -Mira Alicia no te precipites, no tomes las cosas a la ligera, déjame decirte algo que espero no te molestes, pero es algo que simplemente pasó.-El otro día me encontré con tu marido, era la hora de la comida y simplemente coincidimos en el mismo lugar; platicamos de cosas, de esas que se platican siempre, bla, bla, bla..., bla, bla, bla..., pero como era lógico terminamos hablando de tí y de cómo iba su matrimonio.

-¡Y sabes lo que me dijo? Era una pregunta estúpida, yo lo sabía -pero ella se moría por saberlo.

-¡Que..., que..., no me dejes así, dímelo

.-No...., yo creo que te debe de costar por lo menos una cenita. ¡No crees!-No seas cabrón, ya sabes que no te doy una sino dos, así que no me dejes así.

-No, le contesté. Nos vemos en la noche. Dónde prefieres en tu casa, en la mía, o en otro lugar.

-Pues prefiero en otro lugar, pero que no sea cena mejor comida.

-Mira que lastima, estaba pensando en lo mismo pero desafortunadamente tengo algo que hacer hoy por la tarde, así que será hasta la noche.

-Que poca tienes, me dijo en un tono resignado. Esta bien. ¿En dónde nos vemos?

-No lo sé, te llamo al rato para decirte a dónde ¡No!

-Ah no, eso sí que no, ahorita mismo me dices el lugar y a que horas nos vemos.

-No seas impaciente, como se ve que la desesperación te tiene loquita ¡verdad!

-Al rato te llamo, le volví a repetir y le colgué el teléfono.

Ya por la noche, no quise llamarla, era mejor acercarme a su casa, recogerla e ir platicando rumbo al restaurante.

-¿Sabes que es lo que me dijo tu marido? Le dije ya estando en el coche.-Ya no seas payaso y dímelo de una vez.

-Pues, la verdad no me dijo mucho, si a ti no te dice nada pues menos a mí ¿No crees?

-Pero sabes que sí me dijo: No con palabras, pero sí con acciones y demostraciones.

Detuve un poco la platica, y le dije viendo por encima de su cabeza.

-Sabes que es lo chistoso. Nunca estamos conformes con nada.

-A veces quieres que te colmen de atenciones y de halagos, que te digan hasta el cansancio lo mucho que te quieren. Otras veces en cambio las palabras sobran, no es necesario que te digan nada para tú darte cuenta que en verdad te aman.

-Tu marido no me dijo nada. Pero sí me dijo que eres una mujer maravillosa y que no te cambiaría por nada del mundo, que si él tuviera la oportunidad de volverse a casarse, te volvería a escoger a ti, sin lugar a dudas.

-Mucho ha cambiado entre nosotros, me dijo con tristeza. ¿Sabes que es lo que amo de mi mujer? me dijo, amo sus cualidades.

-Yo no sé si cuando nos casamos, me casé enamorado o no. Finalmente yo no era un chiquillo de quince o veinte años para sentir reventar el pecho de amor, ya tenía yo treinta y tres años de edad, ella apenas veintidós años.

-La sigo queriendo y respetando, no sé si igual que antes. Sin lugar a dudas, han pasado muchos años y las cosas suelen cambiar.

-Es cierto que ya no hay mucha comunicación entre nosotros. ¡Pero y eso que!

-Las palabras salen sobrando. Mi vida se ha vuelto un alud de obligaciones y de responsabilidades. Que la hipoteca, Que las colegiaturas, las vacaciones, que los compromisos sociales, que hay que comprar esto, que necesitamos aquello, que el sueldo de la sirvienta, que mi mejor amiga cumple años y tenemos que ir a su casa porque la van a festejar. ¡Carajo! Yo ni conozco a su mentada amiga.

-Cuando nos casamos, como todas las parejas la vida suele ser de color de rosa, todo es amor, todas son atenciones, pero hay que saber diferenciar el principio, con lo que sucede unos años después. La vida cambia y ella parece no entenderlo.

-Yo puedo entender que he cambiado mucho, tal vez ya no sea el hombre amoroso, tierno, feliz, contento que solía ser, ahora soy mas reservado, brusco, poco amoroso, insensible, pero a la par, ella tampoco ya no es la misma, ahora ya nada le parece, a la menor provocación se siente atacada y salta como fiera, uno ya no puede descargar sus frustraciones en su casa porque en lugar de encontrar respuesta encuentra agresividad, mi mujer ya no se deja como se dejaba antes, ahora responde, ahora ataca, antes me oía y hacía lo que uno decía, ahora ya no hace ni siquiera lo que se debe de hacer, si le digo no le grites a los niños, o no les des la leche helada por la mañana, se limita a decir está bien, pero a la mañana siguiente, les sigue dando leche helada y si ellos le hablan les responde con agresividad.

-Lo que yo veo es a una mujer que espera algo más de la vida, que espera otra cosa que no sea yo, espera un cambio, pero ese cambio no está conmigo, porque yo ya no voy a ser el mismo de antes nunca, las personas evolucionan, cambian, se llenan de nuevas obligaciones. Ella por ejemplo, sí quisiera que todo cambiara, que todo fuera como antes, que el mundo se detuviera.

-A veces me parece que yo y sus hijos somos una carga para ella, en su consciente los ama como ninguna mujer en el mundo, es la mejor madre que conozco, pero en su inconsciente yo no sé que es lo que está pasando, pareciera que somos lo peor que le ha pasado en su vida. El tiempo no puede regresar, entonces se conforma con ello, pero no lo acepta, entonces la vida no mejora, empeora.

-¿Qué es lo que ha pasado?

-Que cada día parece nos estamos alejando más.

-Que no puede entender que no siempre el amor forzosamente tiene que dirigirse a la persona, puede dirigirse a los hechos, a las acciones y no simplemente a las manifestaciones de amor. ¿Qué todo lo que yo he hecho no cuenta?

-Pareciera ser que todo lo que hice no hubiera servido de nada, para que construí mi hogar. Si me hubiera dado cuenta de ello no hubiéramos comprado una casa, ese dinero nos los hubiéramos gastado, tal vez así ella estaría contenta. Pero no, yo sé que eso no es así. Si yo no hubiera tenido el coraje para construir todo lo que hecho, igual hubiera sido. Me casé con un idiota, bueno para nada. Eso es lo que suelen decir las mujeres.

-Mira Alicia, -interrumpí lo que le estaba diciendo, para comentarle: -déjame decirte que yo veo un problema bastante más serio de lo que me hubiera imaginado, no se trata simplemente de un malentendido, como alguna vez te dije, sino de un rompimiento, de un hartazgo en su vida, no de falta de comunicación, sino de un tan sólo vivir por el simple hecho de vivir, de un vivir bajo el peso de los deberes y las obligaciones. Han perdido muchas cosas y tienen que volver a encontrarlas.

-¡Ah! Pero si alguien de ustedes no quiere hacerlo, o simplemente se desentiende va a ser muy difícil su relación.

-Las parejas en matrimonio quieren el amor, pero también quieren la libertad y cuando no la tienen, sienten el peso de su propia desesperación. Entonces uno y el otro se olvidan de su pareja, se olvidan que no están solos y quieren vivir como si lo estuvieran.

-Es cuando como haces el amor; no estás solo, estás con tu pareja, pero cuando terminas de hacerlo lo que quieres es que el otro se haga a un lado, no quieres ni que te toque. Y eso es querer vivir como si estuvieras solo y no se puede, simplemente no se puede.

-La sociedad nos somete, la costumbre nos agota, somos programados desde antes que nacemos, seguimos reglas y no podemos violarlas. Tu marido Alicia tiene el deber de mandar a tus hijos a la escuela, el sabrá como lo hace, pero las escuelas no son gratis, tiene que pagar los medicamentos cuando ustedes se enferman, el doctor, el pediatra, y para que te sigo diciendo más, si eso ya lo sabes, es muy fácil decirlo, pero hacerlo es lo difícil.

-Que más quisiera uno que poder salirse de esos convencionalismos sociales, es como no querer pagar impuestos, no es que quieras o no quieras, simplemente tienes que hacerlo.

-¿Entonces dónde queda el amor?

-En la mente, en las obligaciones, en tus inseguridades, en tu soledad, en el pasado. ¿Dónde está?

-El amor es ciego. Tienes que volver a cerrar los ojos para volver a encontrarlo.

-Cuando uno ama ya no ama a nadie más, de eso puedes estar segura

-Qué mayor muestra de amor es la que te ofrece tu esposo si dice que si volviera a casarse lo volvería a hacer contigo.

-¿Lo harías tú?

-Yo creo que lo que tú buscas es pasión y no amor.

-Si eso quieres Alicia. ¡Aquí estoy yo!

-¡Espero servirte aunque sea para eso!

Ella no dijo nada, como que esta parte de su realidad no la había contemplado antes, bueno al menos eso me pareció en estos momentos.

Yo creí oportuno hacerle saber que yo también sentía algo por ella, pero me equivoqué, simplemente ni me hizo caso.

Estas descripciones de la realidad parecían dolerle; le hacían recordar su pasado, porque podía confrontarlo con su presente. No sé que podía pensar del futuro, eso lo veríamos mas adelante.

-¿Sabes que más me dijo tu marido?- continué diciéndole: Que desde hace mucho tiempo tu eras libre, que él confiaba en tí, pero que si alguna vez lo engañabas, el simplemente no querría saberlo, pero no por eso iba a dejar de amarte. Pero el día que se enterara, de que lo habías engañado, el te preguntaría por qué, y que si tú le contestabas que porque ya no lo amabas, el te dejaría ir. Pero que si no contestabas eso, que si simplemente lo hubieras hecho por el simple hecho de hacerlo, entonces nada cambiaría entre ustedes, porque eso sería no amarte, y no amarte sería no perdonarte.

-Uno no puede dejar de amar nada mas porque sí, es cierto que uno se encuentra condicionado por lo que se nos enseña del amor, pero en el corazón no se manda y no se enseña, se siente y dejas de ser tú mismo para entregarte al otro.

-Eso mi querida Alicia, es lo que está haciendo tu marido. Ha dejado de pensar en sí mismo para entregarse a tí y a sus hijos; sus palabras ya no valen por lo que enuncian, sino por lo que muestran, y eso tienes que reconocérselo aunque te duela.

-El se encuentra igual de desalentado que tú. ¿O qué acaso tu eres la única que debe de sentirse amada?

-Eso mi amiga, se llama egoísmo. Solamente tu tienes derecho a sentirte amada. ¿Y él? ¿Y yo? Dónde nos dejas.

-Cuando hablamos contigo, parece que le hablamos a la nada, nuestras palabras se quiebran, mas bien dicho las quiebras a tu conveniencia.

-Prescribes nuestro comportamiento, sabes que estamos de tu lado y abusas. No sé si sea racional tu manera de ser, o acaso sea la irracionalidad que merodea siempre nuestras vidas para hacerlas felices. Sabemos que nosotros no somos dueños de nuestros pensamientos, el dueño es el entorno que cosifica nuestras vidas; según el medio en el que nos desenvolvamos seremos juiciosos o no lo seremos, esa es una ley que se sigue, sin que podamos hacer nada por detenerla. Entre la libertad del espíritu y el medio que te aprisiona gana siempre el medio en el que te desarrollas, el medio en el que vives.

-¿Qué te dice tu subjetividad Alicia?

-¡Ya ves que no es la única que cuenta!

-¿Qué me dices de la de tu marido?

-¡El esta sufriendo igual que tú!

Alicia de hizo una seña con la mano para que ya no siguiera y me pregunto:

-¿Qué mas te dijo?

Le conteste: -Nada importante fuera de esto.-Me puedes hacer un favor, no me lo tomes a mal yo después te explico.

-Me puedes dejar en la esquina, creo que lo de la cena te la voy a deber para después.

Me quede un poco desconcertado, pero tan me agarró desprevenido que no hice más que lo que ella me dijo, detuve el coche para que ella bajara. Echo a caminar en sentido contrario hacia el flujo vehicular, por lo que no tuve la oportunidad de seguirla, tal vez debería haberlo hecho pero no lo hice.

Cuando volví a saber de Alicia, supe que se había separado de su marido y estaban en tratos para divorciarse.

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